Contrasonidos

Andrés

·

Otra de las piedras angulares en mi amor hacia la música es, como dicen en inglés, my partner in crime: Andrés. Si en el capítulo anterior hablaba de la más que conocida influencia de un hermano mayor en la relación propia con la música, ahora quiero abordar la influencia de un hermano gemelo en el desarrollo de los gustos y la cultura de consumo a su alrededor. Supongo que esto no es extraño para nadie. Pasar tanto tiempo juntos nos “obligó” a establecer cánones de comportamiento cuando jugábamos a videojuegos, cuando hacíamos bromas y, claro está, cuando queríamos escuchar música. Ahí fue donde él y yo nos dimos cuenta de que teníamos un objetivo muy claro: descubrir canciones y artistas que enseñar al otro en busca de una segunda opinión. Casi a modo de validación.

 

Allá por el 2010, cuando recién empezábamos a utilizar Spotify, a Andrés y a mí nos encantaba saltar de hipervínculo en hipervínculo, escribir palabras aleatorias en el buscador o meternos en la discografía de cantantes o grupos que ya conocíamos. Todo ello con tal de descubrir nuevas canciones. Hasta donde yo recuerdo, la primera vez que ambos reconocimos que uno había encontrado “oro” en uno de estos juegos fue cuando Andrés dio con In The Aeroplane Over The Sea de Neutral Milk Hotel, una banda de la que jamás habíamos oído hablar. Se trataba de una balada acústica, tranquila y pegadiza, que tenía reminiscencias de música que ya habíamos oído por casa. Simplemente sensacional. Como todo adolescente un poco “intensito”, que se cree con la autoridad para decidir qué es bueno o no, no resultaba sencillo encontrar algo que nos pareciera tan auténtico a los dos.

 

Por supuesto, este amor por el descubrimiento musical ha continuado desarrollándose. En los últimos 10 años, Andrés va recopilando las canciones que va descubriendo cada año en una lista y, al final de este, las ordena en un ranking. Eso muestra un ejercicio de constancia y amor por conocer nueva música que difícilmente se puede apreciar en otras personas. A mí, esta dinámica me encanta por dos motivos:

 

· El primero es que se puede ver el crecimiento personal de alguien que va dejando atrás sus prejuicios en busca de entenderse como individuo que disfruta de la música. Esto convierte a Andrés en un perfil que quiere descubrir y comprender qué es lo que le gusta o lo que él cree que suena bien, sin interferencia de terceros. No puedo dejar de hacer una breve mención a cuando el propio Spotify le felicitó por email debido a que él había sido uno de los oyentes más tempranos de un grupo que más tarde se haría bastante famoso.

 

· El segundo motivo es que muchas de las canciones que él va conociendo las comparte conmigo. Al haber desarrollado gustos parecidos resulta que, como aquella canción de Neutral Milk Hotel, yo ya sé que me van a encantar muchas de esas canciones. Aaron Watson, Billy Joel, Zac Brown Band, Bryan Adams, Luke Combs, Tim McGraw, Train y Taylor Swift comparten el honor de haber encabezado esas listas algún año entre de 2015 y 2024. Siempre por canciones que Andrés se ha descubierto a sí mismo. Menos una de ellas. The Ballad Of Billy the Kid de Billy Joel es la única de esas que requirió de mi participación para entrar y coronar aquel ranking de 2016. Me sentí tan contento aquel día, que he intentado repetir la hazaña varias veces. Incluso una vez conseguí alcanzar el segundo puesto con la magnífica Sabor a Malta de Antílopez. Lo que realmente quiero expresar es que Andrés ha inspirado mi lado más explorador en mi relación la música, influyendo también en multitud de aspectos que merecen sus propios capítulos.

 

Pensando en la canción que pudiera servir como cabecera de este capítulo, casi me decido por alguna de country por ser el género predilecto de Andrés. Sin embargo, después me he sorprendido escuchando este tema de Ariel Rot que me acompañó en la universidad. Siempre pienso en Andrés cuando lo escucho y me he dado cuenta de que la descubrí queriendo ver quién era ese cantante que cantaba con M-Clan aquella de Me estás atrapando otra vez. Después no he seguido escuchando mucho más de Ariel Rot, hasta que Jorge me recomendó que escuchase el álbum Cenizas en el Aire hace poco. Por supuesto, también tenía canciones increíbles. Y me llama la atención cómo todavía aquellos días de verano con Andrés creando un estilo propio de conocer música siguen teniendo impacto en el presente.

·