Hay veces que es difícil establecer con claridad cuándo sucedieron algunos acontecimientos dentro de la experiencia musical. ¿Cómo apareció esa canción en mi vida? ¿La escuché en la radio o en un CD de casa? ¿Cuándo fue la primera vez que fui a comprar discos? Con una rápida búsqueda en Google, diría que la respuesta a esta última pregunta es 2006 en mi caso. Los discos que mi madre nos compró en el Opencor fueron Por la boca vive el pez de Fito y Amar es combatir de Maná. Maná nunca sería un grupo al que le prestara demasiada atención, salvo por un par de canciones. Por otro lado, Andrés sí desarrollaría un idilio con Fito y le profesaría una cierta lealtad contagiosa, así hasta tener cinco discos de los Fitipaldis por casa. Porque mi hermano disfruta mucho de lo que le gusta. Y al final, eso se aprende de algún lado.
Sí que puedo decir que mi primer recuerdo vívido relacionado con la música tiene como protagonista a Magda. Yo, siendo pequeño, entro por la puerta de mi casa. Diría que estaba sonando Bryan Adams a todo volumen, ella viste una camiseta blanca enorme del mismo artista y está cantando y bailando mientras ordena. Todo lo que le rodea a ella y a su relación con la música me evoca mucha felicidad. Y eso es porque mi madre disfruta mucho de lo que le gusta. Abba, Bryan Adams, Bruce Springsteen, The Corrs, U2, Mecano… La música de la radio de los 80 me ha llegado a través de ella. Pero no solo eso, sino que, indirectamente, me ha enseñado a disfrutarla.
Hay dos vías por las cuales Magda me ha enseñado. La primera es a través de entender las letras. Mi madre insistía mucho en que, cuando escucháramos música en inglés, intentásemos comprender que querían decir las letras. Seguramente, ella lo decía, en parte, con el afán de que comprendiésemos el vocabulario y la gramática para mejorar nuestra fluidez. Sin embargo, como empecé a leer, empecé a comprender. Y eso hizo que me plantease de qué iban algunas canciones, consiguiendo revalorizarlas por añadirles el significado que los artistas querían plasmar. Por poner un ejemplo práctico, hay una canción de Train llamada Drops of Jupiter que conozco desde hace tiempo. La canción ya es muy buena sin entender la letra, quizás por eso no le presté mucha atención y me dediqué simplemente a reproducirla sin parar. Hace un par de años se me ocurrió la idea de leer la letra y, al encontrarla un tanto extraña, decidí buscar de qué iba. El resultado fue, al mismo tiempo, un poco triste (debido a que lamenta la muerte de un ser querido) y renovador (por la potencia que adquiría la canción). Y ahora escucharla es toda una experiencia para mí.
La segunda vía es la familia. Y es que Magda y música van a ir asociadas siempre con la familia. Si le preguntas, ella te contará sobre los discos de sus hermanos, los conciertos con sus primas o las canciones que le gustaban a sus padres. Esa es la razón fundamental por la que yo digo que en mi familia empieza mi gusto por la música. Porque ella me lo ha enseñado así. Próximamente iremos al concierto de Bryan Adams en Alicante y debo decir que no hay nada que me guste más que un plan que sea musical y familiar. Hoy Bryan es también uno de los músicos que más disfruto, no solo porque me gusta su música, sino también por la pasión con la que mi madre la vive.
Sin embargo, yo también tengo un grupo favorito: Zac Brown Band. Como muchos otros grupos o artistas de música country, es habitual que algunas de sus canciones traten temáticas relativas a la familia. El impresionante álbum Welcome Home, de 2017, cuenta con canciones como Roots, Family Table o My Old Man en las que la banda quiere rendir homenaje a sus orígenes, tal y como yo pretendo hacer en estos cuatro capítulos introductorios. En el estribillo de Roots se dice algo con lo que me siento tan identificado que la primera vez que lo escuché no pude evitar pensar en Magda:
"My roots always keep me grounded Roots, remind me where I'm from Even when I'm a thousand miles away from my roots I'm home"
Llevo bastante tiempo viviendo fuera de Elche, pero tengo la suerte de poder sentir a mi familia cerca de donde yo esté. Y la puedo sentir más cerca gracias a canciones como esta. Gracias, mamá, por decirme que leyera las letras de las canciones.